Este es el link al artículo anónimo titulado
Matrimonio y heterosexualidad publicado hoy en el Diario argentino La Nación bajo la forma de una Editorial. A mi entender, sus conceptos representan cabalmente la sinrazón de una oligarquía retrógrada y homófoba que se ha quedado sin argumentaciones válidas (si es que alguna vez las tuvieron).
Comento a continuación sus párrafos más aberrantes:
Los proyectos de ley para legalizar el matrimonio entre homosexuales intentan crear una realidad ilusoria.Pretender negar la realidad, o, lo que es lo mismo, crear una pseudo-realidad paralela donde las reglas son impuestas por ellos mismos ha sido una característica histórica de la oligarquía en nuestro país.
Al finalizar la reunión, algunos legisladores declararon que la reforma del código podría quedar concretada en el recinto antes de fin de año. Tal declaración enciende una luz roja en el horizonte que obliga a considerar los esencialísimos valores de carácter moral y de orden natural que podrían resultar afectados.El alarmismo es un recurso típico de quienes subestiman la capacidad crítica de los demás... y el indicio de que no cuentan con elementos racionales con los que defender su postura. Anunciar poco menos que el apocalipsis (esta vez bajo la remanida figura del
color rojo, sinónimo sempiterno de males prefigurados por sus mentes tan hipócritas como pacatas) es la prueba más cabal de que no tienen qué argumentar. Que siguen, aún hoy tantos años después de la dictadura, manejándose con la política de sembrar el terror.
Las personas de un mismo sexo no pueden contraer matrimonio debido a una absoluta imposibilidad de la naturaleza, no porque sean discriminadas por la ley civil. Podrán entablar otro tipo de relación, pero no una unión de carácter matrimonial, ya que el matrimonio -como lo indica el más somero análisis racional y como surge del propio concepto de familia y de la vida misma- es una institución reservada a la heterosexualidad.Como es lógico que ocurra cuando se quiere confundir al lector, aparece en este párrafo una flagrante contradicción disfrazada de verdad inalienable: el matrimonio es considerado al mismo tiempo un 'bien otorgado por la naturaleza' (???) y 'una institución' (es decir, algo establecido o fundado por los hombres). Es una cosa, o es la otra. Según mi parecer, la naturaleza impide que se pueda caminar sobre el agua, que se multipliquen -como por arte de magia- los panes y los peces... pero no veo de qué manera puede impedir que dos personas del mismo sexo se unan en matrimonio.
... el matrimonio es una opción de vida que presupone la constitución de una familia y, en consecuencia, exige necesariamente la participación protagónica de un hombre y una mujer.Cito las primeras acepciones del término familia según el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española:
familia. (Del lat. familĭa).
1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.
2. f. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.
3. f. Hijos o descendencia.
4. f. Conjunto de personas que tienen alguna condición, opinión o tendencia común.
¿En qué parte de la definición de familia figura el requisito de que debe estar integrada por un hombre y una mujer?. Pero vayamos incluso más allá, supongamos que sí estuviera explicitado: todos sabemos que un hombre y una mujer viviendo juntos bajo el mismo techo no constituyen necesariamente una familia, y que sí pueden hacerlo dos personas del sexo que sea, emparentadas o no, cuyos vínculos afectivo-sociales los eleve a esa categoría.
La homosexualidad es el fruto de una opción personal y, como tal, debe ser respetada. Pero el matrimonio, como institución, también debe ser respetado. Y debe ser respetado con su historia, con su identidad, con su extensa y fructífera tradición cultural, tan unida a la evolución histórica del concepto de familia.Yo pienso exactamente lo mismo: el matrimonio debe ser respetado, con su historia, su identidad y sus tradiciones tan
variables como las de cada país, como las de cada región, como las de cada cultura, como las de cada familia. Y tan ligadas a la evolución histórica del concepto de familia, que desde hace mucho tiempo ya no está constituida -exclusiva y necesariamente- por un hombre y una mujer... Les guste o no les guste, es esa la evolución histórica del concepto de familia. A menos que no quieran mirar, a menos que no quieran ver, o sólo deseen perpetuarse en su mundo paralelo.
O a menos que al estatus de 'familias' sólo puedan acceder las de ellos, las familias 'patricias' de los terratenientes usurpadores en la época de la 'conquista'. Las familias 'bien', católicas y temerosas de dios... que han sabido hacer a lo largo de los años todo lo contrario a lo que declamaron.
Afirmar la heterosexualidad como requisito para la formalización de un matrimonio no es discriminatorio ni es contrario al principio de la igualdad ante la ley. Es, simplemente, el resultado de un hecho: el que nos lleva a aceptar, con la mayor objetividad posible y en homenaje a la coherencia que deben tener las instituciones, aquellos presupuestos y aquellos límites ineludibles que impone la propia realidad humana. Cuando las leyes se vuelven contra la naturaleza de las cosas, pierden autoridad y fundamento, y se desnaturalizan por completo. Y se convierten, lo que es más grave aún, en expresiones vacías de contenido real.Es admirable la manera que tiene quien haya escrito esta 'editorial', de decir sin decir nada. Señalar que el matrimonio homosexual no puede existir debido a los
límites ineludibles que impone la propia realidad humana es hasta cómico si no fuera tan patético. Supongo que la desatinada frase alude a la imposibilidad actual de concebir que tienen dos personas del mismo sexo (aclaremos que juntas, porque por separado no habría ningún impedimento). Y le tengo además una mala noticia: en materia de sexualidad y reproducción, la ley del matrimonio con su implícita monogamia y su explícita condena al adulterio, fue, va e irá siempre en contra de la 'naturaleza reproductiva humana' que busca la supervivencia de la especie a través de la perpetuación de los genes 'más fuertes'. No sé si esta gente se imaginará de qué manera se logra eso.
Una nación no se construye destruyendo o dañando a un sector en beneficio de otro. Se construye respetando todas sus realidades y todas sus vertientes culturales y humanas. Qué llamativo, o no tanto porque condice como he señalado con el discurso esquizofrenizante que ha prevalecido en este país desde su creación: ellos, hablando de respetar la diversidad cultural y la vida humana. Ellos, que exterminaron y despojaron de sus tierras a los pueblos originarios...
Los conceptos vertidos en esta editorial son tan pero tan aberrantes que hasta he llegado a pensar si realmente esto fue lo que quisieron publicar o fueron víctimas de los tan de moda 'hackeos'. Si esta nota es auténtica, creo que habla por sí misma y no queda mucho más por decir. Tan solo me quedaría agradecerle al autor/a. Gracias por darnos tantos motivos (por si nos faltara alguno) para estar de acuerdo con que se promulgue la Ley de Matrimonio Homosexual.
Edito: acabo de descubrir el post que publicara el mismo día Fiamma de Tieregarten y cuya lectura recomiendo.